En un contexto de crecimiento productivo y expansión regional, Petrocuyo impulsó una evolución progresiva de su modelo operativo. A lo largo de varios años, integró procesos, profesionalizó la gestión de proyectos y digitalizó operaciones clave, construyendo una base sólida para la eficiencia, la toma de decisiones y la mejora continua.

Petrocuyo es el único productor de polipropileno de Argentina y uno de los principales referentes del Mercosur, con operaciones productivas en Mendoza y Buenos Aires. A medida que su escala y su exposición regional crecían, la compañía se enfrentó al desafío de sostener la eficiencia operativa y la coherencia organizacional en un entorno industrial cada vez más exigente.
Con plantas que operaban con prácticas y dinámicas diferentes, y una agenda de crecimiento asociada tanto al mercado local como a la exportación, se volvió clave evolucionar la forma de gestionar procesos, proyectos y operación. Entre 2023 y 2025, esta necesidad se vio reforzada por una agenda pública orientada a la sostenibilidad, la mejora continua y el fortalecimiento de estándares operativos.
Desafío
El punto de partida fue la necesidad de alinear prácticas productivas entre plantas con realidades operativas distintas, mejorar la eficiencia de los procesos y ganar visibilidad sobre proyectos estratégicos de alto impacto para el negocio. A esto se sumaba una operación apoyada en procesos manuales y herramientas fragmentadas, que limitaban la trazabilidad y la disponibilidad de información para la toma de decisiones.
El desafío no era únicamente técnico. Implicaba acompañar una evolución organizacional gradual, respetando la complejidad de una compañía industrial, fortaleciendo la gestión sin afectar la continuidad de la operación y generando las condiciones para escalar de forma sostenible.
Solución
La respuesta fue un proceso evolutivo, construido por etapas y sostenido en el tiempo. En una primera instancia, Petrocuyo trabajó junto a sus equipos de planta en el análisis de la cadena productiva y la aplicación de prácticas Lean, con el objetivo de identificar oportunidades de mejora, ordenar la operación y establecer una base común de trabajo entre las distintas plantas.
Sobre ese punto de apoyo, la compañía avanzó en la profesionalización de su gestión de proyectos. Se definieron procesos de planificación, responsabilidades e hitos, y se consolidó una Oficina de Proyectos que permitió ordenar y priorizar iniciativas estratégicas, apoyándose en sistemas de gestión ya existentes en cada planta.
Esta evolución se profundizó con la construcción de tableros de gestión que brindaron visibilidad integral sobre el portafolio de proyectos y su estado. A partir de esa mayor claridad, Petrocuyo comenzó a identificar oportunidades concretas para digitalizar procesos operativos críticos. Entre ellas, la automatización de los pedidos de mantenimiento permitió ordenar solicitudes, mejorar la trazabilidad, gestionar prioridades y generar información valiosa sobre la operación. Estas soluciones se complementaron con desarrollos específicos para otras áreas, siempre con foco en resolver necesidades reales del negocio.
A lo largo de todo el recorrido, Axonier acompañó a Petrocuyo como socio estratégico, aportando capacidades metodológicas, tecnológicas y humanas, y trabajando de manera cercana con los equipos internos para diseñar e implementar cada etapa de esta evolución, respetando el ritmo y la madurez de la organización.
Impacto
La evolución impulsada por Petrocuyo permitió alinear prácticas entre plantas, ordenar la gestión de proyectos estratégicos y digitalizar procesos clave de la operación. La organización ganó visibilidad, trazabilidad y una base de información más consistente, que habilita decisiones mejor informadas y nuevas oportunidades de mejora continua.
Más allá de las soluciones implementadas, el principal impacto fue la consolidación de un modelo operativo más ordenado y preparado para escalar, alineado con la complejidad y las exigencias de una industria en permanente transformación.